Amazon empezó vendiendo libros.
Hoy, cada vez que ves Netflix, pides algo en una app o juegas en línea, es muy probable que del otro lado haya una computadora rentada a Amazon. Ese negocio de rentar computadoras se llama AWS.
Y si estás empezando, seguro te pasó esto: entras a la página oficial, ves un menú con más de doscientos servicios con nombres tipo Elastic Beanstalk y Kinesis Firehose, y cierras la pestaña. Es lo más normal del mundo.
Aquí te explico qué es AWS de verdad, qué problema resuelve, cuáles son los cuatro servicios que sí importan cuando estás empezando, y cómo cobra. Eso último cambió en 2025 y casi todos los tutoriales que vas a encontrar están desactualizados.
Primero el problema, porque así se entiende todo lo demás
Digamos que quieres abrir una tienda en línea.
Necesitas computadoras prendidas las 24 horas sirviendo tu página, o sea servidores.
Antes solo había una opción: comprarlos, y salían carísimos. Meterlos en un cuarto, enfriarlos, cuidarlos. Y adivinar cuántos ibas a necesitar.
Ahí está la trampa: tienes que adivinar antes de saber.
Compras pocos, te va bien un día, y se te cae todo justo cuando más gente estaba entrando. Compras muchos, y pagas fierros que están ahí calentando el cuarto sin hacer nada.
O sea, o pierdes clientes o pierdes dinero. Tú escoges.
Qué es AWS, en una línea
AWS (Amazon Web Services) te renta computadoras, almacenamiento, bases de datos y como doscientos servicios más, por internet. Pagas por lo que uses, por hora o hasta por segundo.
Eso es todo, y eso es la nube.
La frase que más me sirvió cuando estaba aprendiendo: la nube es la computadora de alguien más. No está en el cielo ni es un concepto raro. Es un edificio con máquinas reales, y tú rentas una rebanada.
Donde tú rentas un cuarto por noche, las empresas rentan computadoras por segundo.
Qué pasa realmente cuando "prendes un servidor"
No te llega una caja a tu casa, eso ya lo sabes. Pero vale la pena entender qué sí pasa.
Amazon tiene edificios gigantes llenos de computadoras (los data centers) repartidos por el mundo. Los agrupa en zonas geográficas que llama regiones: Virginia, Irlanda, São Paulo, y así.
Cuando prendes un servidor, te quedas con una rebanada de una máquina real, encendida en uno de esos edificios. Ellos ponen el hardware, la luz, el enfriamiento y el personal. Si un disco se quema a las 3 de la mañana, alguien lo cambia y tú ni te enteras.
Ahorita AWS tiene 124 zonas de disponibilidad repartidas en 39 regiones, con dos regiones más anunciadas en Arabia Saudita y Chile.
Y ojo con esto, porque es la parte que la gente se salta: tú eliges en qué región vive tu aplicación. Si tus usuarios están en México y pones todo en Irlanda, cada clic tiene que cruzar el Atlántico ida y vuelta. La app se siente lenta y no es culpa de tu código.
Por qué eso importa más de lo que crees
El 20 de octubre de 2025 se cayó una sola región de AWS, la de Virginia, que es la más vieja y la más usada. Duró unas catorce horas.
Se cayeron a la vez apps que ni sabías que estaban conectadas entre sí. Bancos, juegos, plataformas de trabajo. Todas rentándole al mismo edificio.
No lo cuento para asustarte. Lo cuento porque explica por qué existen cosas como las zonas de disponibilidad, y por qué a alguien le pagan por decidir dónde vive una app.
Los servicios que sí importan al principio
Son más de doscientos. No necesitas ninguno de los otros ciento noventa y seis todavía.
EC2 (Elastic Compute Cloud): una computadora rentada. Le dices cuánta memoria y cuánto procesador quieres, y en un minuto tienes una máquina prendida a la que te puedes conectar. Es el punto de entrada clásico.
S3 (Simple Storage Service): un lugar donde avientas archivos, o sea imágenes, videos, respaldos, lo que sea. Cada archivo tiene su dirección. Prácticamente todo proyecto en AWS lo acaba usando.
RDS (Relational Database Service): una base de datos que AWS te administra. Ellos se encargan de los respaldos y las actualizaciones. Tú solo la usas.
Lambda: aquí ni siquiera rentas una computadora. Subes una función, y AWS la ejecuta solo cuando alguien la llama. Si nadie la llama, no pagas. Se llama serverless, que es un nombre pésimo porque sí hay servidores, solo que no son tu problema.
Con esos cuatro entiendes el 80% de las arquitecturas que vas a ver por ahí.
El detalle que casi nadie cuenta: de dónde salió AWS
Amazon, la tienda, tuvo que llenar edificios enteros de servidores para aguantar sus propias temporadas de locura, tipo Black Friday.
Un día alguien adentro se dio cuenta: toda esta maquinaria que armamos para nosotros… la podemos rentar.
La abrieron al público en 2006.
Ese proyecto interno hoy es uno de los negocios que más dinero le deja a Amazon. En el primer trimestre de 2026, AWS tenía el 28% del mercado mundial de infraestructura en la nube, Microsoft el 21% y Google el 14%. Entre las tres se llevan alrededor de dos tercios de todo.
Un trimestre de ese mercado ronda los 128 mil millones de dólares. Todo eso salió de una tienda que vendía libros.
Cómo cobra AWS (esto cambió y los tutoriales viejos te van a mentir)
AWS cobra por uso. El taxímetro corre mientras el recurso esté prendido, lo estés usando o no. Si dejas algo corriendo y se te olvida, pagas.
Aquí es donde nacen las historias de terror: la persona que sube sus llaves de acceso a GitHub sin querer, un bot las encuentra, y le minan cripto con sus servidores toda la noche.
Pero hay una parte que cambió el 15 de julio de 2025 y que casi ningún tutorial tiene actualizado.
Antes, la capa gratuita era de 12 meses y cuando se te pasaba de los límites empezaba el cobro sin avisar. Ahora, al crear tu cuenta, eliges entre dos planes:
- Plan gratuito: te dan 100 dólares en créditos de entrada y puedes ganar hasta 100 más probando servicios. Dura 6 meses o hasta que se acaben los créditos, lo que pase primero. Y esto es lo importante: en este plan no te cobran. Cuando se acaba, la cuenta se cierra sola. AWS te guarda el contenido 90 días por si quieres pasarte al plan de pago.
- Plan de pago: acceso a todo, y pagas la tarifa normal por lo que uses más allá de tus créditos.
O sea que si vas a aprender, el plan gratuito te da un colchón real. Ese susto clásico de "voy a amanecer con una deuda" aplica sobre todo al plan de pago.
Si tu cuenta la creaste antes de julio de 2025, sigues en el programa viejo. Ahí sí hay que tener cuidado.
El candado que AWS no te da
Y aquí va el que sigue sorprendiendo a todo el mundo: AWS no tiene un botón de "no me cobres más de X". No existe un tope duro que apague todo solo.
Puedes poner presupuestos con AWS Budgets y te llegan correos al 50%, 80% y 100% de lo que definiste. Pero la alarma avisa, no frena.
Entonces, antes de tocar nada:
- Crea un presupuesto de pocos dólares con alertas. Es gratis y son cinco minutos.
- Prende una alarma de facturación.
- Cuida tus llaves de acceso. Nunca las subas a GitHub ni las pegues en código público. Es la causa número uno de las facturas de terror.
Y borra lo que dejes de usar, porque lo apagado no cobra.
Por dónde empezar
No empieces por el catálogo de servicios, te vas a ahogar.
Empieza por una pregunta concreta: quiero que esta cosa que hice esté en internet y que la pueda ver alguien más. Ya con eso el camino se acorta muchísimo, porque necesitas un lugar donde corra y un lugar donde vivan tus archivos.
Crea la cuenta con el plan gratuito. Pon el presupuesto antes de prender nada. Prende una máquina chiquita, conéctate, apágala. Ese primer "ah, es una computadora normal" vale más que veinte horas de video.
AWS no es magia. Es la computadora de alguien más, rentada por horas, a escala planetaria. Y entenderla es entender dónde vive, literalmente, el internet que usas todos los días.
Fuentes
- AWS, infraestructura global: 124 zonas de disponibilidad en 39 regiones
- AWS Free Tier y el anuncio del cambio: planes, créditos y qué pasó en julio de 2025
- AWS Billing, elegir un plan: qué pasa al terminar el plan gratuito
- Synergy Research Group, Q1 2026: cuotas de mercado y gasto trimestral
- AWS, resumen del evento del 20 de octubre de 2025: la caída de us-east-1
- AWS Budgets: presupuestos y alertas